EL LIDERAZGO SUPER LÓPEZ

Todo lo que un jefe no debe de hacer ¿a quien te recuerda?

 

Empecemos esta tribuna dedicada al Psicobusiness, como sabemos la fusión de la Psicología con los negocios para obtener los mejores resultados, con un primer apartado que explora ligeramente las bases de la Psicología Cognitiva, paradigma actual de la única Ciencia de la mente y el comportamiento, la Psicología.

 

La psicología cognitiva o cognitivismo es la psicología que se encarga del estudio de la cognición; es decir, de los procesos mentales implicados en el conocimiento. Tiene como objeto de estudio los mecanismos básicos y profundos por los que se elabora el conocimiento, desde la percepción, la memoria y el aprendizaje, hasta la formación de conceptos y razonamiento lógico. Por cognitivo entendemos el acto de conocimiento, en sus acciones de almacenar, recuperar, reconocer, comprender, organizar y usar la información recibida a través de los sentidos.

 

Dichas acciones pueden recordarnos a un ordenador, discúlpenme los millenials ya que quizás podría haber puesto de ejemplo una Tablet, pero no ha sido mi grado de actualización tecnológica que es humildemente decente; sino que lo he encontrado como el aparato más completo, con todos sus bonitos accesorios, componentes,… para poder explicar el concepto. Y es que el cognitivismo realiza una analogía entre el procesamiento mental y el procesamiento de un ordenador. Las acciones mentales de almacenar en nuestra memoria equivaldrían al almacenar información un archivo en el disco duro. Recuperar información sería el proceso que hace la memoria RAM cuando accede al disco duro para cargarse una información que necesita para su procesamiento; reconocer, comprender, organizar y usar la información; corresponderían a las funciones lógicas que realiza la computadora con el uso de su procesador a través de la placa madre con el uso de la memoria RAM. Y finalmente toda información que recibida por una persona se realiza a través de los sentidos; vista, oído, olfato, gusto y tacto; en el ordenador la información se recibe o entra por los dispositivos, router, teclado, scanner, ratón,… El software serían los programas mentales, compuestos de aprendizaje en la gestión de tareas, valores, creencias, etc.

 

Dicho esto, podemos entender también que nuestros recursos, como los del ordenador, son limitados; y ¿cuál es el fondo al que trasciende esta limitación? A la información que tenemos en consideración. Tenemos un mecanismo llamado atención que está continuamente filtrando información, porque nos volveríamos totalmente locos si nos dejase de funcionar la atención. Os imagináis el estrés que sufriríamos si cada vez que abrimos los ojos y escuchásemos tuviésemos que considerar todos los detalles de lo que tenemos en nuestro campo visual, en nuestro alcance auditivo,…

 

Pues con esta base de conocimiento, introduzcámonos ya mismo en el Psicobusiness para fusionar la psicología con el negocio y sacar interesantes lecturas que nos hagan nuestra actuación más eficaz.

Y caricaturizaremos todas las explicaciones con lo que he denominado el Liderazgo tipo Jefe Súper López, ¿y por qué Súper López? Pues porque Súper López es un personaje de comic vulgar que constituye una parodia de Superman, el auténtico súper héroe. Y así como nosotros en nuestro ámbito del Liderazgo tenemos el Súper Ejecutivo, tal y como lo denomino en mi último libro, y que entre muchos otros elementos representa el perfecto equilibrio entre manager y líder; entre líder transaccional y transformacional, pues también tenemos, lamentablemente, más a menudo enfrente a su antítesis, al típico Jefe,… bueno me ahorro los calificativos, ya me habéis entendido.

 

Nos adentramos de lleno a tratar este tipo de liderazgo, claro ejemplo de una potente puesta en práctica de todos los aspectos ineficaces que arrastra el ser humano. Aspectos que son fruto de su limitación de procesamiento informativo, de la actividad mental inconsciente y de los diferentes fenómenos que hemos heredado de la evolución del ser humano, los cuales hace unos cuantos miles de años fueron muy útiles, pero hoy sin embargo, en muchas ocasiones son un lastre de nuestro sistema psicológico

 

Esta cuestión es el primer punto a repasar del Jefe Súper López, y es que la comunicación es muy imperfecta, suelo poner el ejemplo con los directivos con los que trabajo, que una imagen se dice que vale más que mil palabras; pero ¿y entonces, un video cuánto vale?, pues imaginaros una imagen mental ya sea una idea, opinión, concepto… ¿Cuántas palabras se necesitarían para trasladar o recibir una opinión completa (imagen mental) de otra persona?

 

De ahí lo fundamental de la escucha activa, digamos, del proceso de aspirar toda información de nuestro interlocutor y realización de consulta, matización y aclaración; para poder acercarnos a esa idea mental que nos está tratando de transmitir. Y es que, si no trabajamos por identificar bien lo que nos pretenden decir, estaremos tratando sobre temas diferentes pensando que estamos hablando de lo mismo, fijaros el resultado de esa interacción.

 

 

 

 

Y aquí aparece nuestro héroe, el gran Jefe Súper López. De empatía, apenas conoce la susodicha definición, por lo que de establecer la química en la conversación ya ni hablemos. El Jefe Súper López es un súper héroe que ha descendido a la tierra para salvar nuestra empresa con unos súper poderes que le hacen único, ¡toma ya!

Ahí le tenemos en una reunión departamental en el que expone su idea sobre la estrategia de la empresa a medio plazo con un discurso tipo monólogo, a toda velocidad, del que se entiende una pequeña parte, pero que él percibe con claridad que su exposición ha sido perfecta, que todos la consideran así, y que tienen exactamente la misma idea mental que él en sus cabezas; todo perfecto. Así que nuestro Jefe Súper López se encuentra satisfecho con su intervención, su idea mental está ahora milagrosamente en la cabeza de toda la audiencia idénticamente a como él la concibió, así que ya se pueden poner manos a la obra para hacer un trabajo pluscuamperfecto. En fin, tan caricaturizado como lo es, en muchas ocasiones, la vida empresarial real.

 

Está satisfecho sí, menos cuando ese que lleva menos tiempo en la empresa, le formula un “disculpe Jefe, no sé si le he entendido bien cuando ha explicado la parte de conectar virtualmente con las emociones de lealtad de nuestros clientes en el medio plazo de forma omnicanal vía Cloud”. El jefe Súper López no se hace esperar, sabía que algún “gili” entre la audiencia tendría que haber, ese “gili” es aquél que no entiende su perfecto mensaje, así que se autoautoriza a cargar públicamente contra él. En esa carga nuestro jefe Súper López ha observado cómo la gente ha bajado su cabeza, claro están admirados por su valentía ante el “gili”, por su comportamiento “alpha”, por su contundencia verbal. Claro, que realmente no se ha dado cuenta que la gente bajaba la cabeza como sistema de defensa para no ser preguntado, porque se habían enterado de la misa, la mitad.

 

Y a la complejidad de la transmisión de una idea mental deberíamos añadirle todos los demás elementos de la comunicación. Y tendríamos que, además de ser técnicamente imposible traducir en un par de párrafos la extensión de toda una idea, deberemos añadirle la capacidad comunicativa de la persona. Y me explico, que no sólo es que tenemos pocas palabras para representarla, sino que hay que ver cuales elegimos. También están en interacción en ese acto de la comunicación; el contexto y el momento en el que lo hacemos. Pero y no dejemos pasar, el cuál es el resultado de la construcción de su propia idea mental, a partir de tus párrafos comunicativos, que nuestro interlocutor tiene. En todo lo mencionado intervendrían sus capacidades de comunicación inversa (a partir del texto escuchado proceder a la construcción de una idea mental) y otras diferencias individuales como su personalidad, inteligencia, educación, especialización profesional y un largo etc. como qué le ha pasado esa mañana antes de ir al trabajo.

 

Sigamos con más errores, los denominados errores cognitivos, propios del ser humano, pero especialmente fortalecidos en los Jefes Súper López. Como decíamos, la cuestión a la que nuestro sistema mental se enfrenta es el exceso de información, y la fórmula que implementa para lidiarlo es el filtro de información. Las fórmulas que utiliza, que son los errores cognitivos son, la eliminación, la generalización y la distorsión.

 

Es decir, su primera medida es eliminar todo lo que puede, volviendo a nuestro Jefe Súper López, el discurso del de enfrente pronto le supera, no tiene tiempo para tanta palabrería, así que pronto está pensando -“no sigas hombre que tengo claro lo que quieres decir… ¡ay! Pero cómo te enrollas para decir algo tan sencillo”- bueno, ya lo vemos, si a la complejidad de la comunicación que comentábamos antes le añadimos este mecanismo mental, y además lo llevamos a sus extremos de un Jefe Súper López, vemos que nuestro supuesto líder, la primera cuestión base, la comunicación se la carga desde sus elementos más elementales.

 

Pero nos quedan otros dos factores que serían la generalización, que consiste en que a partir de unos pocos datos concluimos que lo que nos están diciendo es lo mismo que en otras situaciones que conocemos. Es como una rápida autoclasificación. Dicho de otra forma muchos casos diferentes los percibimos casi idénticos a un caso tipo en el que nos basamos como el caso general que engloba a todos. Este error cognitivo que nos permite liberarnos rápido de recibir más información y nos permite aligerar “nuestro ordenador”; generalmente se basa en las mismas fórmulas, es decir cuando se introduce una serie de datos produce un mismo resultado, la generalización, sea o no tan generalizable.

 

Ahí tendríamos a nuestro personaje afrontando situaciones como pudiese ser el caso en el que está explicando a un potencial consultor, el cómo funciona su empresa, -“pues ya sabes, en esta empresa, los comerciales siempre quieren bajar los precios, los clientes les comen el coco, y yo ya me estoy pensando ¡ponerles un psicólogo! Jajaja”, bueno ésta sería la típica generalización, los comerciales bajan precios sin razón. Pero Jefe Súper López ¿Y siempre es así? Quizás no atender cada caso con más detalle te haga perder más de una operación, o no implementar las medidas necesarias para reducir costes en la empresa y atender a las nuevas exigencias del mercado; por lo que atentos a las generalizaciones. En nuestro caso, nuestro jefe está cometiendo grandes faltas de atención en su gestión al generalizar, fuera a parte de cuestiones de consideración a su equipo.

 

 

 

Y llegamos a uno de los más “simpáticos” sucesos cognitivos, la distorsión. Este error parte de que el cerebro humano no puede funcionar con vacíos de información, un buen símil sería el decir que a una fotografía no le pueden faltar píxeles. Aquí, lo que hace nuestra cabeza es bien sencillo, si ante algo que estoy procesando me falta información directamente me la invento, añadiendo elementos de información que no están en ningún sitio más que en mi cabeza. Y esto lo hacemos todos, siempre y ante cualquier pensamiento que tengamos, así que tela marinera.

 

Pueden parecer sorprendentes estos fenómenos, pero realmente es así como funcionamos ya que es la fórmula más adaptativa que nuestra especie ha encontrado para dar respuesta a la invasión informativa de su entorno, de hecho la falta de este filtro de atención, aunque con sus errores consecuentes, es la causa de algunas de las más serias enfermedades mentales. Pero volvamos a la empresa, donde tenemos a nuestro Jefe Súper López, que como ya sabemos lleva siempre al máximo este tipo de elementos. Así que muy atentos que como ya hemos visto, generaliza y elimina información de forma aguda, Pues todo el resto que le falta lo añade de su propia cosecha. Podríamos poner tantísimos ejemplos de la distorsión, pero en general nos quedaremos con saber que su cabeza puede estar cocinando con muchísimos ingredientes suyos, no presentes en la realidad. Por lo que no nos sorprenderá cualquier planteamiento suyo que encontremos fuera de la realidad, o al menos de cómo nosotros la percibimos desde un procesamiento más profundo.

 

Bueno, y qué debemos hacer si en nuestro caso contamos con un Jefe Súper López. Pues realmente tener en cuenta que si vamos por la vida disparatados estaremos pronunciando estos errores que son propios al ser humano; pero concretamente en un tipo de perfil como el de nuestro figura, son errores llevados a su máxima expresión.

 

Con lo que primera recomendación, y desde el punto de vista de la productividad personal, debemos ir con menos asuntos en la cabeza, y reducir el nivel de preocupación que nos generan estos. Recordar la espectacular ley del 20/80, que nos recuerda que el 20% de las tareas nos producen el 80% del impacto. Sí, recuérdatelo todas las mañanas, porque lo que se trata es de hacer bien ese 20%, para lo que antes debes haber seleccionado y priorizado excelentemente cuales son ese 20%. Ésta es la cuestión clave y no el realizar un 50% de las tareas de forma semi priorizada, y estar muy agobiados con el otro 50% que hemos dejado sin hacer, donde vislumbramos alguna tarea de alta importancia desatendida. Ante esta forma de funcionar nuestra limitada memoria RAM nos impide detectar si pueda haber alguna otra tarea potente en el candelero o el total de ellas, lo que aumenta nuestra preocupación, nuestras revoluciones, llamémosle ansiedad; y todo desemboca en una pobre “performance” y en un estado mental doloroso e innecesario. Esta mecánica del no 20/80 pronuncian todos los errores comentados haciendo de nuestra actuación algo pobre.

 

Así que teniendo realizada la priorización de tareas, sobre ese valiosísimo 20% sí que podemos evitar estos errores y profundizar en el procesamiento, teniendo como resultado de nuestro tiempo un 80% del impacto. Por lo que localizadas este 20% de cuestiones, al tratarlas aseguraremos con nuestros colegas que captamos de la forma más acercada posible su imagen mental, tratando de no eliminar un ápice de lo que nos trasmiten, no dejando pasar ningún elemento con nuestra atenta escucha, profundizando en la información a través de preguntas, tratando de aportar elementos que enriquezcan dicho intercambio, etc.

 

También estaremos atentos si estamos generalizando, por lo que conscientes en la importancia de la detección de este autoprocedimiento, nos preguntaremos ¿pero este caso también es como aquellos otros o tiene aspectos diferenciales? ¿siempre es igual que esos otros casos con los que los relaciono? ¿qué pasaría si considero este caso como no tan general, me aporta calidad y eficacia a mi actuación?

 

Por último, nos pararemos con especial cuidado en la distorsión, porque no es tan fácil de detectar. En el intercambio comunicativo con mi colega, en esta reflexión que estoy haciendo, ¿qué elementos estoy añadiendo que nadie ha dicho o no aparecen en ningún documento?, y me puede ser útil cuestionarme ¿pero y de dónde he sacado yo eso? ¿qué pruebas o hechos tengo de que esa información está presente en este caso?,…

 

Y para terminar, otra mecánica humana que es de chiste, y perdonarme la palabra chiste, pero es que en el fondo hace gracia, es el fenómeno de la “profecía autocumplida”. Y lo caricaturizaremos directamente con nuestro gran único y admirable Jefe Súper López. Nuestro amigo, como es habitual, se siente en poder de la verdad, no sé si tanto como absoluta, pero claro es el jefe y siente que su criterio está por encima de los demás; y es que en cuanto se pone a buscar información se da cuenta de que tenía razón, su criterio se confirma que es el mejor.

 

Primer apunte Señor López, quizás a veces debería pensar que no es su criterio el que está por encima, sino su cargo, lo que no está tan claramente, ni siempre, relacionado con que tenga mayoritariamente el mejor punto de vista. Pero sigamos, la profecía autocumplida es un fenómeno psicológico por el cual una persona cuando cree que algo es de una manera, busca toda la información que le confirme que está en lo cierto. Es decir, dirige su filtro mental, su atención, a la confirmación de su idea, eligiendo la información favorable, no haciendo caso a la desfavorable, eliminando mucha de ésta, añadiendo (distorsionando) mucha información que hace más sólido su criterio e incluyendo alguna que otra generalización que refuerza su concepción previa. Y así cómo no vamos a pensar que teníamos razón.

 

Todo esto está altamente soportado por el sesgo cognitivo confirmatorio, y podríamos seguir con todos los sesgos cognitivos, otros fenómenos psicológicos como el efecto tercera persona,… pero bueno lo dejaremos para otra ocasión, de momento me vale con una reflexión que consiste en que te pares a pensar un ratito,… y en el fondo,… ¿a quién me recuerda el Jefe Super López? y ¿no seré yo también un poco Súper López?, digo sólo un poco, ya sabes, sólo por si acaso.

 

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